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viernes, 9 de febrero de 2018

MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA 2018


La Santa Sede hizo público el pasado 6 de febrero de 2018, el Mensaje del Papa para la Cuaresma 2018. Como cada año, el Santo Padre desea con su escrito “ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia”. Este año lo hace “inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12)”.
«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)
Queridos hermanos y hermanas:
Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión»[1], que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.
Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).
Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.
Los falsos profetas
Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?
Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.
Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.
Un corazón frío
Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo[2]; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?
Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos[3]. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.
También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.
El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero[4].
¿Qué podemos hacer?
Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.
El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos[5], para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.
El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?[6]
El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.
Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.
El fuego de la Pascua
Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.
Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.
En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu»[7], para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.
Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.
Francisco


[1] Misal Romano, I Dom. de Cuaresma, Oración Colecta.
[2] «Salía el soberano del reino del dolor fuera de la helada superficie, desde la mitad del pecho» (Infierno XXXIV, 28-29).
[3] «Es curioso, pero muchas veces tenemos miedo a la consolación, de ser consolados. Es más, nos sentimos más seguros en la tristeza y en la desolación. ¿Sabéis por qué? Porque en la tristeza nos sentimos casi protagonistas. En cambio en la consolación es el Espíritu Santo el protagonista» (Ángelus, 7 diciembre 2014).
[4] Núms. 76-109.
[5] Cf. Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 33.
[6] Cf. Pío XII, Enc. Fidei donum, III.

[7] Misal Romano, Vigilia Pascual, Lucernario.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Jornada especial de oración por la paz en el Congo y Sudán del Sur


El pasado domingo El Papa Francisco, en el ángelus en la Plaza de San Pedro, desafió a los católicos a anunciar la “en la calle” como Jesús. Reflexionando sobre el Evangelio del Domingo, y la descripción que hace San Marcos de una jornada de Jesús en Cafarnaúm, el Papa decía que “la multitud, marcada por sufrimientos físicos y miserias espirituales, constituye, por así decir, ‘el ambiente vital’, en el que actúa la misión de Jesús, hecha de palabras y de gestos que sanan y consuelan. Jesús no ha venido traer la salvación en un laboratorio; no hace una predicación de laboratorio, alejado de la gente: ¡está en medio de la multitud! ¡En medio del pueblo! Hay que pensar que la mayor parte de la vida pública de Jesús ha tenido lugar en el camino, en la calle, para predicar el Evangelio, para curar las heridas físicas y espirituales”.

Si este es el camino de Hijo de Dios, señalaba el Papa Francisco, será también el camino de sus discípulos: “Y deberá ser el camino de todo cristiano. La calle, como lugar del anuncio alegre del Evangelio, pone la misión de la Iglesia bajo el signo del ‘ir’, del, camino, bajo el signo del ‘movimiento’ y nunca de lo estático”.

El Papa ha aprovechado el ángelus de ayer para hacer un anuncio: “Ante el trágico prologarse de situaciones de conflicto en diversas partes del mundo, invito a todos los fieles a una especial Jornada de oración y ayuno por la paz el próximo 23 de febrero, viernes de la primera semana de Cuaresma. La ofreceremos en especial por las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur. Como en otras ocasiones parecidas, invito también a los hermanos y hermanas no católicos y no cristianos a que se sumen a esta iniciativa en las formas que crean más oportunas, pero todos juntos”.

A la pregunta de qué puedo hacer yo por la paz, el Papa Francisco ha respondido a continuación: “Seguramente que podemos rezar; pero no sólo: cada uno puede decir de manera concreta ‘no’ a la violencia en cuanto dependa de él o de ella. Porque las victorias obtenidas con la violencia son falsas victorias, mientras que trabajar por la paz hace bien a todos”.

lunes, 5 de febrero de 2018

“Dios está aquí y yo no lo sabía”: Encuentro Misionero de Jóvenes en El Escorial


El Encuentro Misionero de Jóvenes, que cada año organizan las Obras Misionales Pontificias, tendrá lugar del 6 al 8 de abril en El Escorial, Madrid. Su lema, “Dios está aquí y yo no lo sabía”, frase del Génesis. Una frase y una constatación que se actualiza todos los días en la vida de los misioneros y de cualquier fiel cristiano.

Como explican los organizadores, “la misión nos abre al horizonte de un Dios que está presente en todo pero del que muchas veces no descubrimos su presencia. De ahí que este encuentro se centre en la llamada a ver la presencia de Dios en el mundo y cómo la cooperación con la misión universal de la Iglesia ayuda a descubrirlo”.

Tras la acogida de los participantes, el viernes 6 de enero y una velada musical, el sábado 7 por la mañana se dedicará a reflexionar sobre los momentos en que Dios se ha hecho presente en la vida de cada uno, aunque en aquellos precisos instantes no se haya sentido así. Se alternarán para ello los testimonios personales, la reflexión y las dinámicas grupales, e incluso el visionado de un discurso que el famoso Steve Jobs en Stanford, en el año 2005. Esta sería la constatación del hecho de que “Dios está aquí”.

Por la tarde del sábado, sería la reflexión sobre la realidad constatada, con la parte final de la cita bíblica: “… y yo no lo sabía”. Algo que se reflejará en el relato de una experiencia misionera diocesana y una mesa redonda, “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. La mesa redonda ser articulará en torno a los tres verbos – reconocer, interpretar, elegir – propuestos en el documento preparatorio del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes convocado por el Papa Francisco.

El domingo, día 8, se centrará en la respuesta al “Dios está aquí y yo no lo sabía”. La respuesta, “El Señor será mi Dios” (Génesis 28, 21), se reflejará en varios testimonios de vocación misionera. También habrá oportunidad para breves comunicaciones sobre cuestiones de actualidad para los jóvenes, como la participación de jóvenes españoles en la Asamblea del Sínodo. La mañana concluirá con la Misa presidida por José María Gil Tamayo, Secretario general de la Conferencia Episcopal Española.

Para más información:



martes, 30 de enero de 2018

CONVIVENCIA INFANCIA MISIONERA EN ZAMORA


El pasado sábado 27 de Enero tuvo lugar la convivencia de Infancia Misionera junto con la Delegación de Catequesis para niños entre 6 y 12 años. Como en años anteriores, dicha conviencia comenzó viendo una película “Vaiana” en los Multicines Valderaduey cuya recaudación de las entradas, 3 euros, fue destinada a la campaña de Infancia Misionera. Más de 700 niños llenaron las salas gracias a la campaña que han llevado a cabo los párrocos, catequistas, profesores de religión y agentes de pastoral, durante los días previos para que ningún niño se perdiera esta oportunidad.



Sofía Ventura Rodríguez de 9 años, nos escribe esta pequeña crónica: En la convivencia me lo pasé muy bien. Primero fuimos a los cines Valderaduey y vimos la película Vaiana con mis amigos y comimos palomitas. Después fuimos a coger el autobús para irnos al Seminario, allí vi a mi padre que estaba de voluntario organizando y cuidando de los niños hasta que llegaran los autobuses. Al llegar al Seminario nos pusimos a comer todos juntos y nos dieron unas tarjetas para ir a los diferentes talleres que estaban preparados. A mí me tocó con una amiga mía en el taller de Gramma Talla, la abuela de Vaiana. Fue muy divertido, para presentarnos hicimos un juego de irnos pasando un ovillo de lana diciendo nuestro nombre y una cualidad nuestra y entre todos formamos una gran tela de araña. A continuación jugamos a un juego por parejas de confianza en tu amigo. Una vez terminamos  el taller fuimos a la Iglesia de San Andrés, y un catequista me dio la letra E en porexpan y me dijo que cuando sonara una canción la tenía que ofrecer. En el momento que empezó a sonar la música vi a otros niños con otras letras y entre todos formamos la palabra “ATRÉVETE”. El sacerdote apareció entonces con una mochila llena de cosas, móvil, cartera, chuches y lo más importante el Cuerpo de Cristo. Después lo puso en la custodia y pasó por los pasillos para que los niños lo pudiéramos ver de cerca, tocar, y yo lo besé. Me lo pasé genial e hice muchos amigos nuevos que es lo más importante. Cada vez voy conociendo y estando más cerca de Jesús.

Una vez terminada la oración de envío se entregaron los premios del concurso de cómics de Infancia Misionera en Zamora en ambas categorías. Una auténtica fiesta misionera con niños llegados de diferentes partes de nuestra diócesis, Benavente, San Cristóbal de Entreviñas, Toro, Villalpando, UAP Morales de Toro, Villarrín, Barcial del Barco, Moraleja del Vino, Madridanos, Villalralbo, UAP Morales del Vino, Sanzoles, Venialbo, Fuentes, Sayago, y diferentes parroquias de Zamora ciudad; donde todos juntos respondieron un SI  fuerte a la llamada de este año.

Gracias a todas las personas que se implicaron en esta convivencia.


Berta Enríquez Fidalgo de 8 años, nos cuenta: “Lo que más me gustó de la Jornada de Infancia Misionera fue tocar el Santísimo durante la oración, en ese momento sentí emoción y alegría. También me gustó la película y las actividades fueron muy divertidas. Me impresionó los niños que vinieron de diferentes pueblos de Zamora, porque eran muchos y estábamos todos juntos jugando y comiendo. Y el año que viene ¡Repetiré!

Pues al igual que a Berta, aquí os esperamos el próximo año, para compartir juntos esta gran fiesta.






Podéis ver las fotos en: http://www.diocesisdezamora.es/delegaciones/detalles-galeria/convivencia-de-la-infancia-misionera-2018-383-T2


lunes, 29 de enero de 2018

ENTREGA DE PREMIOS COMICS INFANCIA MISIONERA

El sábado 27 de Enero ha tenido lugar la entrega de premios del concurso nacional de cómics de Infancia Misionera. De la mano de Javi Nieves, locutor del programa matinal de Cadena 100, el acto se ha celebrado en Micrópolix, la ciudad de los niños de San Sebastián de los Reyes. Los ganadores, que han expresado con sus cómics el lema "Atrévete a ser misionero", han venido desde Albacete, Badajoz, Málaga, Pamplona y Zamora, a esta entrega de actos patrocinada por el Banco Santander. Se abre la puerta así a la celebración del 175 aniversario de Infancia Misionera, cuya Jornada se celebra mañana, el domingo 28 de enero, y que busca dar un papel activo a los niños en la Misión de la Iglesia.

"Hay muchos niños de vuestra edad que no viven como vosotros", ha explicado monseñor Francisco Lerma, misionero, obispo de Gurúe (Mozambique). En su intervención en nombre de los 13.000 misioneros en la entrega de premios de Infancia Misionera, ha explicado a los niños ganadores que en su diócesis muchos niños no tienen ni para desayunar, y que las escuelas están hechas con palos. Les ha explicado que hay muchos niños en Mozambique que a su edad son ya niños soldado. "Tened siempre presente estas situaciones, y acordaos de estos niños".

El periodista Javi Nieves, locutor del programa matinal de Cadena 100 "Buenos días, Javi y Mar" ha presentado el acto, y ha recordado cómo conoció las misiones de primera mano en varios viajes. Ha entregado los premios, y ha hablado con los niños ganadores, quienes le han explicado qué han querido explicar con sus cómics. Todos han coincidido en que se puede ser misionero ya siendo niño, en la vida diaria. Javi Nieves les ha animado a seguir siendo misioneros cuando vuelvan a sus casas.

Los niños ganadores del Concurso de Cómics de Infancia Misionera son:

Categoría A (6-9 años)

1º Premio: Lourdes Vives Merino, del CEIP Cristóbal Valera, Albacete. (9 años)
2º Premio: Carlos Gutiérrez Sánchez, del CEIP Meléndez Valdés, Badajoz (7-8 años)
3ºPremio: Camila Esteban Casalderrey, de Valcabado, Zamora (7 años)

Categoría B (10-12 años)

1º Premio: Pablo Clemente Catalán. Colegio Santísimo Sacramento, Pamplona (11 años)
2º Premio: Jimena Martinón Ferrero, Colegio San José de Cluny, Santiago de Compostela (12 años)
3º Premio: Laura Cervantes Bernal, Colegio San Estanislao de Kostka, Málaga (11 años)

En el acto también ha intervenido Eduardo Pomares, del Banco Santander, institución que ha patrocinado los premios porque tiene una apuesta, según ha explicado, "por lo sencillo, por lo justo y por la persona" y ha dado la enhorabuena a los padres de los niños ganadores. Por su parte, Myriam García, directora de Gesto, la revista de Infancia Misionera, ha recordado a los niños que ellos mismos son misioneros, y que forman parte de una gran tribu que quiere aprender una nueva forma de vivir y dar a conocer a Jesús. Asimismo, les ha animado a leer la revista, y a difundirla.

Los niños ganadores participarán mañana en la Misa de la Jornada de Infancia Misionera, televisada por La 2 de TVE desde el colegio Stella Maris La Gavia de Madrid. Allí entregarán en las ofrendas una reproducción de sus cómics. Se celebra así Infancia Misionera, iniciativa que fomenta la solidaridad entre los niños del mundo, y que este año cumple su 175 aniversario.

Las fotos de la entrega de premios:

Los cómics ganadores pueden verse en siguiente enlace: https://www.flickr.com/photos/130054684@N03/sets/72157664458180898

miércoles, 24 de enero de 2018

¿Puede una niña de 14 años ser misionera en Venezuela?

Miriam Martín Mayoral, una niña es misionera con sus padres y hermanos en Venezuela, desde allí comparte con nosotros su testimonio.

“Mi nombre es Miriam Martín Mayoral, tengo 14 años y estudio tercer año, que equivale a tercero de la ESO, en el colegio Fe y Alegría, de las hermanas de la Pureza de María. Soy la menor de seis  hermanos y  uno adoptado en la misión y me desde aquí quiero compartir mi experiencia como una “niña misionera”.

Llevo toda la vida en Cumaná, Estado  Sucre. Aquí en Venezuela hay mucha necesidad, mucha pobreza, mucha violencia, y no puedo salir a pasear normalmente como en España, pero a pesar de todo hay gente maravillosa. Yo hace dos años entré en una comunidad del Camino Neocatecumenal y he visto la misión de una forma distinta. Trabajamos juntos y a pesar de los problemas siempre nos apoyamos y nos  ayudamos el uno al otro.

En Venezuela la mayoría de los padres de mis amigos están separados. No conocen lo que es una familia donde viven los hijos con su padre y con su madre. Algunas de mis amigas ya son madres porque se quedan embarazadas con mi edad. Hace poco una compañera de clase que me pidió ayuda diciéndome que no tenía suficiente atención de sus padres y que buscaba la atención en hombres y me pidió que la aconsejara y que la ayudara. A través de mi experiencia la pude ayudar. Le dije que en situaciones así, que rezara y que le pidiera al Señor ayuda, y que si de verdad necesitaba que tuviese la atención de sus padres, que hablara con ellos y además siempre contaría conmigo. A mis amigos les encanta venir a mi casa porque no sienten la violencia que viven en las suyas y dicen que nuestra casa es diferente a pesar de que vivimos en un barrio muy pobre y lleno de violencia.

Me he dado cuenta que puedo ayudar a mis amigos a través de mi experiencia porque pensaba que yo no hacía nada aquí, que sólo hacían misión mis padres. He visto que yo también tengo mucho que aportar y soy parte de la misión. Y que gracias a mí y a mis hermanos, muchos amigos y vecinos han entrado en la Iglesia y se sienten queridos por nosotros y por Dios.

Mis padres evangelizan en varias parroquias y anuncian a Jesús. Les toca viajar mucho, sobre todo los fines de semana. Nos quedamos sin ellos pero veo que merece la pena porque muchas personas vuelven a tener esperanza y cambian sus vidas, se perdonan y vuelven a formar verdaderas familias.

Yo sufro mucho viendo a los venezolanos, como padecen toda lo que situación que estamos viviendo. A veces, tomo comida de casa para ellos porque me dan mucha pena el hambre que están pasando. Y aunque pasamos precariedad, a nosotros no nos falta nunca la cena, a ellos sí.

En muchos sentidos mi vida es muy aburrida porque no puedo salir y me siento encerrada entre cuatro paredes y rejas, porque todas las casas están enrejadas por miedo a los malandros. Con mis amigos quedamos en mi casa para hablar, charlar y pasar un momento agradable. Los jóvenes en Venezuela, por la grave crisis que están pasando, han perdido la ilusión y la esperanza. Cuando cumplen los dieciocho años solo piensan en trabajar para ganar dinero, ahorra e irse de Venezuela. Yo no lo vivo así. Creo que con Fe y rezando todo se puede solucionar.

Sólo os pido que recéis por mí y por la misión en Venezuela”.

TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO SON MISIONEROS
Miriam, Martina y Aaron, son misioneros con sus familias. Leer testimonio

Pero también son misioneros Mun Si Eon, una niña de Corea del Sur que está en un grupo misionero y de mayor quiere ser misionera en Corea del Norte; Erika Rodríguez, que está empezando un grupo de Infancia Misionera en Cuba; y Marcos Bueno que articipa en Sembradores de Estrellas en Zamora. Ver qué es Infancia Misionera

¿Y  a ti te apetece ser un niño misionero? Te invitamos a participar en todas las actividades que participar en todas las actividades que organiza Infancia Misionera. Todo sobre Infancia Misionera

Fuente: OMP España