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viernes, 26 de mayo de 2017

Vigilia Enlázate por la Justicia en Zamora

El jueves 25 de mayo, en la Iglesia de San Andrés en  Zamora se celebró la Vilgilia Enlázate por la Justicia, organizada por  Cáritas, CONFER, Manos Unidas y Delegación de Misiones. Con el lema "Si cuidas el planeta Combates la Pobreza". Estuvo presidida por el Vicario de Asuntos Económicos y Sociales D. Eustaquio Martínez Conde y el Delegado de Caritas Diocesana de Zamora D. Antonio-Jesús Martín de Lera.

El objetivo de esta Vigilia es concienciarnos a todos de la importancia que es cuida el planeta y trabajar por un mundo más justo, donde la máxima sea el respeto a la Vida.

El Laudato Si  nos recuerda que la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior... una conversión ecológica que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Cristo en las relaciones con el mundo que nos rodea” (LS 217)
¿Cómo caminar en esta conversión del corazón? Al comienzo de la encíclica, Francisco nos da una pista de por dónde empezar cuando nos invita a “tomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo”. Sólo desde esa experiencia de solidaridad, de compasión, nos sentiremos urgidas al cambio, a reconocer nuestra propia responsabilidad y reconocer cuál es la contribución que cada uno podemos aportar para modificar el rumbo. 
Laudato Si’  afirma: “Decir creación es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto de amor de Dios…  La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona, pero la creación sólo puede ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal”. (LS 76)
La creación es un don, un regalo brotado del amor de Dios que ha querido compartir su sobreabundancia de vida... Hay un evangelio que nos proclama la creación: el evangelio de la desbordante generosidad de Dios, de su creatividad, su belleza, su ternura, que se manifiesta en cada una de sus criaturas. Caminar hacia la conversión ecológica implica también caminar de la “posesión” al “agradecimiento”. Cultivar toda nuestra capacidad de recibir el regalo que nos rodea, de detenernos y asombrarnos ante la belleza, aprender a percibirla… El agradecimiento es una terapia contra nuestra necesidad de poseer. Y de él brotará la necesidad de cuidar la tierra y hacer que sus bienes lleguen a todos.
 “Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida” (LS 202). Necesitamos nueva conciencia y nuevas formas de vida...
Conversión, “metanoia” significa “cambiar de mente” o “darse la vuelta”. Necesitamos “volvernos a la Tierra”, prestarle más atención, dejarnos hablar, admirar y recrear por su belleza, contemplar en qué la estamos convirtiendo los seres humanos con nuestra manera de relacionarnos con ella. Y “cambiar de mente”, abrirnos a nuevas maneras de pensar y de actuar, transformar pequeños detalles cotidianos que hacemos sin pensar y que quizá podemos hacer de otra manera, más cuidadosa de nuestro entorno y de nuestra Tierra. 
A veces pensamos que es muy poco lo que podemos hacer...  Sin embargo, todos tenemos algo que aportar para que la tierra sea un lugar más justo, fraterno... Todos tenemos, en cierto modo, “la Tierra en nuestras manos”. y soñaremos un mundo mejor, si la Tierra estuviera en tus manos ¿qué harías con ella?
Al finalizar todos los asistentes recibieron una bolsita con unas semillas que nos recuerden nuestro compromiso con la tierra.





miércoles, 24 de mayo de 2017

Dios me ha dado ánimos para seguir mi vocación

Me llamo Teresa Yotsaya Piriyachart,  Soy  misionera Idente de la Provincia de Tailandia y os contaré como surgió mi vocación religiosa y misionera.




Nací en una familia católica y viví rodeada de un ambiente religioso. Los niños que íbamos a la escuela también íbamos a misa todos los días, cantábamos en el coro,  teníamos confesión una vez a la semana. Teníamos muchas actividades. Mi pueblo estaba a 50 kilómetros de Bangkok y mi padre, hombre de fe muy profunda, me envió a casa de unos tíos, con 12 años, para estudiar la secundaria en un centro llevado por monjas. Cuando nos encontrábamos, siempre me preguntaba si me gustaría ser religiosa. Me había enviado allí porque yo era buena estudiante y le hubiera gustado que su hija pudiera servir a la Iglesia en aquella congregación. El sembró en mi corazón la semilla de  ayudar a la Iglesia pero en cuanto a consagrar mi vida, esa parte yo no la entendía.

Una vez terminados mis estudios de bachillerato, quería ir a América para completar mis estudios, pues tenía un tío allí que me invitó a estar con su familia. Me gustaba la idea porque pensaba que a mi regreso tendría un gran futuro profesional. Pero mi familia quería que estudiara enfermería y yo no estaba muy convencida. Se lo pedía a Dios con fuerza en mi oración; pero escuché varias veces en mi interior que tenía que escuchar y obedecer a mis mayores. Lo  interpreté como voluntad de Dios y así, sin estudiar debidamente para el examen de ingreso, me presenté y, sorprendentemente, lo aprobé y comencé a estudiar enfermería. Fue muy duro para mí porque tenía que obligarme a hacer lo que no me gustaba: estudiar asignaturas que me resultaban difíciles,  trabajar por las noches cuidando a los enfermos...

Una vez terminados los estudios empecé a desarrollar mi profesión, pero yo seguía buscando algo que no sabía qué era. Traté de leer libros de vida espiritual, participar en la adoración eucarística, etc. Pasado un año mi vida cambió, me gustaba ir a misa y recibir la comunión todos los días, si podía. Aunque a la vez, una parte de mi quería ser como mis amigas y llevar una vida fácil. Pero otra parte de mí soñaba con las historias de misioneros que trabajaban duro por el Reino de Dios tal como me contaba mi madre cuando era pequeña. Ambos sueños luchaban dentro de mí.

Un día, después de la adoración, sentí una voz que me decía que tenía que estudiar inglés porque tenía que ser misionera. Fue tan fuerte que, aunque no sabía qué tenía que hacer ni dónde ir, empecé a prepararme y ver el dinero que tenía que ahorrar para poder dejar el trabajo. Después de unos años, encontré un grupo de religiosos y laicos que iban a recibir una formación para ir a trabajar a otros países. Fue así como fui a Camboya con la Sociedad Misionera de Tailandia.

En Camboya, me encontré con una dura prueba para mi fe, y es que, en medio de tanta pobreza y violencia, no podía entender cómo Dios es amor. Me había sido fácil entenderlo estando en Bangkok, teniendo comida, médicos, hospitales, etc. Pero allí la gente carecía de todo. Regresé a Bangkok después de cuatro años, por problemas de salud. Seguí colaborando con la Sociedad Misionera de Tailandia como misionera laica. Sabía que tenía que ser misionera, busqué en el directorio de la diócesis una institución misionera para conocer qué es lo que hacían; vi el nombre de los Misioneros y Misioneras Identes. Así fue como tras un tiempo de reflexión, recibí la í la invitación para ir a formarme como misionera Idente y conocer el carisma de nuestra Institución en una de nuestras comunidades en IndiaAllí, en un país extranjero y una cultura nueva, pero guiada por la fe y la confianza en la Providencia  aprendí a dar los primeros pasos en mi consagración.

Está claro que en la vida religiosa encontramos problemas, pues tenemos que vencernos a nosotros mismos y aceptar cosas que en principio no van con nuestro carácter, psicología y gustos, y solo logremos si tenemos una profunda relación con Dios. Y en mi caso solo he querido siempre cumplir la voluntad de Dios Él siempre me ha dado ánimos para seguir con mi vocación pese a las dificultades que encontraba en el camino. 

Fuente: OMP España

Mensaje del Papa Francisco para el mes de Mayo

Por los cristianos de África, testimonio de reconciliación, justicia y paz




El Papa Francisco en su intención de oración para el mes de mayo pide a todos que se unan en oración "Por los cristianos de África, para que den un testimonio profético de reconciliación, de justicia y paz, imitando a Jesús Misericordioso".

OMPress en una noticia sobre la intención de oración del Papa recuerda que "Al inicio del Año de la Misericordia, el Papa Francisco pidió a los jóvenes reunidos en Bangui, República Centroafricana, que trabajaran por la paz: “La paz no es un documento que se firma y se queda ahí. La paz se hace todos los días. La paz es trabajo artesanal que se hace con las manos, que se hace con la propia vida. Alguno podría decirme: «Padre, dígame, ¿cómo puedo ser yo artesano de la paz?». En primer lugar, no odiar nunca. Y, si uno te hace algún mal, tratar de perdonar. Nada de odio. Mucho perdón. Digámoslo juntos: «Nada de odio. Mucho perdón» [todos lo repiten]. Y, si no tienes odio en tu corazón, si perdonas, serás un vencedor. Pues serás vencedor de la batalla más difícil de la vida, vencedor en el amor. Y por el amor viene la paz. Ustedes, ¿quieren ser ganadores o perdedores en la vida? ¿Qué es lo que quieren? Y se vence solamente por el camino del amor, la senda del amor. Y, ¿se puede amar al enemigo? Sí. ¿Se puede perdonar a quién te ha hecho mal? Sí. Así, con el amor y el perdón, ustedes serán ganadores. Con amor serán ganadores en la vida y darán siempre vida. El amor jamás les hará perdedores”.

El Papa Francisco en el vídeo en que invita a rezar por la intención de oración de cada mes recuerda que: "África es un continente lleno de vida, con un gran patrimonio cultural y religioso. No podemos abandonarlo. Unámonos a la voz de estos pueblos. Cuando miramos a África vemos mucho más que sus grandes riquezas naturales. Vemos su alegría de vivir y, sobre todo, un motivo de esperanza en su rico patrimonio intelectual, cultural y religioso. Pero no podemos dejar de ver las guerras fratricidas, que causan tantas víctimas inocentes entre las poblaciones y destruyen esas riquezas naturales y culturales. Unámonos a nuestros hermanos de ese gran continente y pidamos juntos por los cristianos de África, para que den un testimonio profético de reconciliación, de justicia y paz, imitando a Jesús Misericordioso”. (Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración http://www.elvideodelpapa.org).

Fuente: OMP España

lunes, 8 de mayo de 2017

Siempre quise ser misionera

La misionera zamorana Pilar Sánchez Hidalgo, de 56 años es en natural de Madridanos, pertenece a la congregación Religiosas Adoratrices, y actualmente está en Togo, África. Nos acerca su testimonio

"Desde muy joven sentí el llamado a “misiones”. Colabore en Valladolid en OMP, siendo estudiante.
He estado en Republica Dominicana de juniora y ahora en Togo, África, desde 2008.
Porqué decidió un  día abandonar su país natal, su familia, su entorno,… y convertirse en misionera?  
Siempre me han llamado las MISIONES, siempre fue un sueño, y cuando hubo oportunidad me he ofrecido. Y cuando hacemos nuestra fórmula de votos: “… nos comprometemos en disponibilidad cualquier lugar y país…” y eso si lo tenía muy presente y claro en el momento de pronunciarlo.

Mi misión consiste en el acompañamiento a las jóvenes que tenemos en la casa hogar con capacidad de 26 internas, siempre con lista de espera, en Cinkassé, poblado fronterizo con Burkina y Ghana. Se les da formación de talleres costura y telares de paño tradicional, a internas y externas, también alfabetización en francés, manualidades, manejo de la economía, hacer jabón,  cultivo, granja, derechos y deberes, sobre salud y enfermedades, manualidades, etc.,  para que tengan herramientas de no caen en mafias de llevarlas a otros países ofreciéndoles otra vida mejor y no caigan en matrimonios tempranos o forzados.
También se trabaja con las mujeres de los poblados, de donde suelen venir las jóvenes a la casa hogar y se les ayuda a que aprendan francés y anualmente se les da un capital para que puedan hacer sus pequeños comercios y ser independientes a nivel económico y no depender del hombre, trabajamos con ellas a través de microcréditos.
Aprendemos mucho de ellos,simplicidad, nada es importante e imprescindible y sobre todo que se puede vivir con poco.
Veo a Jesucristo en cada joven que quiere cambiar y hace todo lo posible por ser LIBRE de prejuicios de “esta cultura” y seguir los consejos para no caer en lo que siempre se hizo, y conseguir su propia autonomía y libertad."

Pilar Sánchez Hidalgo

viernes, 5 de mayo de 2017

Le dije Sí a Dios.

"Te doy gracias, Señor porque me has escogido portentosamente. (Sl 138) Cuando el Señor llama a alguien para una vocación particular, El mismo se compromete a indicarle el camino."

Me llamo Elsa nací en Angola el 10 de enero de 1991. Mi familia es originaria de Angola. Soy la cuarta de seis hijos y crecí en Luanda. Vengo de una familia  cristiana practicante, mi deseo  de ser hermana ya estaba, incluso cuando era más  pequeña. Concretamente  mi vocación empezó en una tarde en  catequesis cuando vi a una hermana que pasaba acompañada de dos jóvenes, ¿y me pregunte a dónde van? Tenía una curiosidad, en este momento se me despertó algo estaba intranquila, y paso el tiempo. Llegó un momento que  intenté olvidarme del tema, porque mi padre no aceptaba mi idea de ser hermana. Quería ser  porque me interesaba el estilo de vida de ellas, Después el deseo se hizo más fuerte porque quería compartir mi vida sirviendo a los pobres. Solo quería irme con ellas y vivir con la  gente de las aldeas y pueblos, porque me llamaba la tención la forma como vivían estas personas. ¡Tienes una buena idea! Decía la hermana con quien yo compartía mis inquietudes, al final me invitó al grupo de JMV del que ella era la responsable y allí tuve una experiencia espiritual profunda de compartir la palabra con el grupo, que hablaba del seguimiento a Cristo,  y eso cambió radicalmente mi vida, sentí que Dios me pedía algo. ¡Pero que! Sentí que Dios me amaba y me quería muchísimo. Dios quería que fuera toda soya. Si en ese momento me hubieras preguntado si quería ser HIJA DE LA CARIDAD, YO hubiera contestado que SI '¡porque estaba tan  atraída e inundada del amor de Dios que me enamoré de EL!',

Después de esta experiencia, otra vez sentí algo especial que me bombardeaba, notaba que las amistades ya no llenaban mi vida parecía que las cosas del mundo, ya no tenían sentido para mí, quería algo más. Me sentía tan atraída por la iglesia que no faltaba a ningún encuentro, que la parroquia convocaba. Pero tomar la decisión me costaba, porque tenía miedo, sabía que algo cambiaria en mí, y eso suponía un discernimiento de mi familia, amigos, costumbres y otras cosas más. Pero al mismo tiempo podría tener la oportunidad de estar con el Señor tenerle como mi Centro, en quien Yo pongo toda mi confianza y que se que nunca me va abandonar, y así con su fuerza puedo yo dar noticia de El al mundo que me esperaba. Por fin libremente acepte su propuesta de amor que El me hacía y con la confianza plena en El di mi SI  abandonándome en sus manos.

Comencé el aspirantado en 2 de Febrero de 2008 todo fue muy bonito y gozoso, Empecé el postulantado el 25 de Mayo de 2013  en Angola, como un tiempo de afianzamiento en la llamada que Dios me ha hecho y después el seminario (noviciado) el 27 de Septiembre de 2014, en España. Ahora estoy como educadora de las niñas  en  la Residencia Nª Tránsito, es una experiencia grande y gratificante, porque de una manera nos ayuda en la conversión, a pesar que solo somos un mero instrumento de Dios. Estamos en sus manos y con nuestras limitaciones Él se sirve de nosotras para que seamos vehículo de ternura y misericordia para los que más sufren. ¿Por qué digo qué  lámpara es tu camino para mis pasos? Porque Él siempre está a mi lado y va conmigo, y ser hermana era el gran  objetivo que motivaba” mi ser y hacer”. Y en esta búsqueda lucho por conocer y entrar en el querer de Dios hacia mi persona, el camino a recorrer hasta la emisión de votos, es para mí un ir descubriendo el paso de Dios en todo lo que acontece en mi vida. Ser hermana es elegir una forma de vida en la que me ofrezco totalmente al amor de Dios y crezco en amar a Dios compartiendo mi vida con los demás. Buscando una perfección en un estilo de vida más profundo, más exigente, y disponible al querer de Dios... Dios va a mi lado y me siento segura.

La fidelidad es el día a día superado en comunión con las Hermanas en la Comunidad, los pobres a quienes sirvo, cuando acojo bien a los demás, mi corazón se siente en paz y tranquila, porque siento que cuando he dado un paso positivo ha sido el propio Dios quien ha recibido esos pequeños detalles de amor cariño y cercanía. Cada minuto es un momento para seguir intentando vivir en fidelidad al amor de Dios. El amor de Dios es nuevo cada mañana. Mi entrega al Señor  se renueva cada día que amanece. Por tanto, cada día digo: ‘El Señor es mi pastor nada me faltará y al final me pongo en sus manos como una criatura frágil y pequeña’.

Hoy doy gracias al Señor llena de alegría por su amor fiel en mi vida y por su llamada. Doy gracias por el amor y la fidelidad de quienes me han acompañado: mi familia, amigos, Hermanas, y las que me han apoyado y me ayudan a crecer. Que Dios las bendiga para que puedan vivir también en amor y fidelidad a Dios. Pongo mis deseos e inquietudes en Manos de Nuestra Madre María modelo de entrega a Dios, que sea mi compañera del camino.

                                                                                                             S. Elsa Mendonça HC

La vocación no depende solo de uno, hay que dejar espacio a Dios

Pedro Faundez, es el párroco de Monfarracinos y Vicerrector del Seminario Menor de San Atilano en Zamora, "La vida es un proceso, no un acontecimiento, pero en ese proceso hay acontecimientos que marcan".



"A la hora de mirar hacia atrás y ver cómo comenzó todo no sé muy bien el cómo, ni el porqué. Son muchos los elementos, personas, acontecimientos que influyen en la vocación y en la vida de uno. 

Recuerdo que de pequeño cuando iba a Misa con mi abuela no me disgustaba la idea de ser cura, pero no me lo había planteado nunca de forma directa, también es verdad que era muy pequeño y un niño con ocho años no se suele preguntar mucho por lo que quiere ser de mayor, pero sí sabe lo que no quiere y lo que no le gusta. 

En el colegio recuerdo que mientras algunos niños ya sabían lo que querían o no querían ser yo no lo tenía muy claro, como en tantas ocasiones la incertidumbre estaba por ahí. 
Un fin de semana estuve con unos compañeros de clase de convivencia  y aquello me marcó. 

Un día, en catequesis hablé con la catequista, y con  mi párroco de Lourdes, donde pertenecía, y ellos me hablaron del Seminario Menor de Toro. El empezar en el Seminario Menor era comenzar toda una aventura en la que no tenía ninguna referencia.

Siempre me interrogó, y hoy, a veces, todavía me interroga, el porqué yo y no otros, ya que son unos cuantos los que han pasado por mi vida como seminaristas y hoy han encontrado otra vocación. Pero como me dijo una vez uno de ellos, a ti te ha llamado, y le tienes que responder a lo que te llama, a cada uno nos llama a un camino. Es verdad que la vocación es cosa de Dios, que muchas veces uno lo quiere tener todo asegurado, tener las cosas claras y fiarse de uno mismo y no dejar espacio a Dios, pero en la vocación, y en la fe, hay que dejar un espacio a Dios, un fiarse de Él, es verdad que a veces es difícil de comprender, pero así es Dios y la fe. 

El paso al Seminario Mayor fue otro pequeño momento de crisis, uno tiene que decidir, y toda decisión supone en primer lugar optar por una cosa, en singular, y dejar otras, en plural. Después de rezar, de pensar, de dialogar con el director espiritual, decidí dar el paso al Seminario Mayor. 


La vocación no depende sólo de uno, hay que dejar espacio a Dios, a su llamada, a fiarse de Él, no puedo tener todo claro, ya que la vocación no es algo mío, sino que principalmente de Dios, es el Espíritu el que empuja, tal y como se nos recuerda en el lema; por eso Dios nos dice- “NO temas”. Así lo entendió María, y así respondió ella, y como ella, como también nos recuerda este año esta campaña,  puedo decir “Yo estoy dispuesto a seguir tu voluntad Señor, aquí estoy”.  “Envíame” "

Pedro Faundez