• "SÍGUEME"


    22 de enero: Jornada de Infancia Misionera 2017
  • INFANCIA MISIONERA


    Demos voz a los niños, son parte de la Iglesia y parte importante
  • ¿QUÉ ES INFANCIA MISIONERA?


    Una obra del Papa que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo
  • ¿CÓMO AYUDA INFANCIA MISIONERA?


    Con cerca de 17 millones de euros de ayudas enviadas y más de 2.700 proyectos atendidos
  • ¿CÓMO PUEDES AYUDAR?


    Tu donativo servirá para que miles de niños puedan llevar una vida digna

jueves, 19 de enero de 2017

LOS NIÑOS MISIONEROS DE QUITO

Jose Luis Domínguez, sacerdote zamorano de Madridanos, de misión en Quito nos da su testimonio para la Infancia Misionera de 2017.

La parroquia de Pichincha, en Quito, donde  trabajamos, cuenta con un pequeño grupo de niños de Infancia Misionera que trabajan tondo el año. Son dirigidos por las religiosas de la Asunción.
Su objetivo es que los niños conozcan el trabajo, sacrificio y corazón de los misioneros. Nosotros  como misionero les aportamos nuestro testimonio, pero también es muy valioso el mensaje que todos los veranos les aportan los jóvenes que hacen un verano misionero. Este año un grupo de jóvenes italianos se está preparando para pasar de 6 meses a 1 año en la misión.
El grupo de Infancia Misionera  realiza un recorrido durante todo el año dirigido a la misión ad gentes. Ellos son lo que preparan la celebración del domingo para la comunidad.  La celebración de final de curso sirve para hacerles un envío a los niños misioneros y se les impone la cruz misionera. Tenemos un rosario misionero que se reparte por las familias y se pide en cada ministerio por el continente de su color, así los niños entienden la dimensión universal de la misión y no sólo la zona en la que viven.


Nuestra congregación, Sacerdotes del  Sagrado Corazón de Jesús, Reparadores  Dehonianos (S.C.I.) tiene un proyecto concreto que se llama “Infancia 2000 un niño un padrino”. Contamos ya con 300 niños apadrinados. Esta idea surgió por la necesidad de acceso a la educación de los niños, ya que allí depende mucho de si tienes dinero o no para poder estudiar. Todo es muy caro, uniformes, libros, material escolar, transporte… Las familias numerosas sólo mandan a un niño al colegio, el resto se queda trabajando con sus padres.

Con este proyecto aparte de la educación los niños también tienen asegurada un estado de salud bueno y una buena alimentación.


La relación que tienen los niños con sus padrinos es vía postal, les escriben por navidades y final de curso para contarles como han ido sus notas. Les ayudan hasta que tienen 14 años. Si algún niño quiere continuar sus estudios superiores se buscan maneras de financiación, pero ya sin la figura del padrino.

Para coordinar todas estas ayudas y comprobar que los niños pueden ir a la escuela, tenemos un grupo de trabajadoras sociales que realizan un seguimiento muy cercano y personalizado de cada niño para atender bien las necesidades de cada familia.

Con los niños apadrinados  y sus familias se tienen 4 momentos al año, la Navidad, San José y Junio y Septiembre. Con los padres se hace un trabajo de evangelización en la medida en  que se dejan tratando temas de  fe, valores o familia.

Se trabaja para que haya una solidad interna entre los grupos, si una familia necesita dinero puede ser ayudada por otra familia.

Con los niños de Confirmación se intenta hacer experiencias misionera a nivel nacional. Van a pastoral juvenil y se organizan misiones en comunidades indígenas. Se están de 5 días  o una semana. Las familias nos acogen en sus casas y se trabaja con ellas  materiales elaborados por los sacerdotes.  Son  acompaña el párroco. Sierra Ecuatoriana y sierra Indígena son los lugares que elegimos para llevar a cabo este trabajo. También hemos tenido experiencias de cooperación con las Franciscana de la caridad que tiene un centro de discapacitados y van con ella a ayudarles. Entran en el ritmo de vida y oración de las hermanas.

Durante el periodo de Semana Santa nos organizamos para que haya grupos que atiendan las comunidades en la sierra o en la costa, donde es más difícil que acuda un sacerdote  diariamente, y así animan la celebración.

Los niños ven a los misioneros con mucho cariño. Somos una referencia de acogida y generosidad. Nos ven como personas que sirven y trabajan por los demás.  Nuestra manera de trabajar les sirve para saber cómo trabajar la misión y ser misionero.

José Luis Domínguez



miércoles, 18 de enero de 2017

OPCIÓN POR LO PEQUEÑO

La celebración de la Jornada de Infancia Misionera el cuarto domingo de enero es una invitación a las comunidades eclesiales, donde los niños se están iniciando en el conocimiento de Jesús, la celebración sacramental, el aprendizaje de la vida evangélica, y el compromiso apostólico y misionero. La Jornada de Infancia Misionera 2017, con su lema "Sígueme" incide especialmente en la tercera dimensión, la práctica de la vida cristiana, siguiendo el rastro de Jesús.

El 22 de enero con la Jornada de Infancia Misionera, la Iglesia en España invita a los fieles a remansar la mirada en los más pequeños y celebrar con ellos una jornada misionera. Apenas cerrado el tiempo de Navidad, en el que hemos contemplado a Dios hecho niño, se enciende una nueva luz que ilumina la expresión de estos pequeños: ahora es en sus caras donde seguimos contemplando el rostro de Dios.


Los niños, los más vulnerables
Esa contemplación de los niños y de su fragilidad suscita en los mayores una especial cercanía y complicidad. Cualquier noticia que denuncia su sufrimiento y exclusión es causa de dolor y de compromiso por subsanar estas situaciones. Niños abandonados, sometidos a trabajos físicos más allá de sus capacidades y de sus derechos, víctimas de comercio o de la droga...; realidades que parecen no tener remedio, porque la frecuencia y diversidad de estos atropellos se multiplica, a pesar de las denuncias y alarmas sociales. 
Tal es la repercusión que esta indefensión tiene en la sociedad que en 1924 se hizo pública la Declaración de los Derechos del Niño de Ginebra, y hace exactamente 70 años nació UNICEF. También en España se ha aprobado una Ley de la Infancia. Pero se vuelve a constatar la fractura entre la legislación y el egoísmo de algunos sectores de la sociedad. Basta asomarse a los medios de comunicación para comprobar que, pese a estas cautelas legislativas y tantas declaraciones de condena, la infancia sigue siendo víctima de la violencia doméstica, el tráfico de órganos, el trabajo inapropiado, el abuso sexual o la eliminación de los concebidos no nacidos.
De nuevo es necesario asomarse al Evangelio y descubrir que, para Jesús, los niños son más que seres dignos de respeto y protección, objeto de atención personal, educativa y social. Hay un plus que brota de la novedad del Evangelio: los niños pasan a ser protagonistas de su propio destino. En la mentalidad judía, pertenecían a la categoría de los “sin dignidad”. Pero Jesús realiza un cambio jerárquico, colocando en el centro del anuncio a las categorías marginadas. Así, el niño aparece en el punto de partida y de llegada del Reino.

Dar y recibir, siguiendo a Jesús
Muy a menudo, este Reino que Jesús describe en las parábolas se compara a algo muy pequeño que llegará a ser muy grande: la semilla de mostaza, el grano de trigo, la pizca de levadura... Jesús mismo quiso vivir la experiencia de la infancia, pasando treinta años en la sencillez y el ocultamiento. Su ejemplo ha sido secundado por la Iglesia. Clara manifestación de esta opción es la Obra que nació en 1843, cuando el obispo de Nancy (Francia), Mons. Forbin-Janson, descubrió en los niños de su diócesis el medio más eficaz para cooperar en la evangelización de los más pequeños. Ahora son más de 130 los países donde los niños, por una parte, reciben de Infancia Misionera las ayudas necesarias para evitar tantas situaciones dramáticas; pero, además, ellos mismos asumen el compromiso de ayudar a otros niños, convirtiéndose, efectivamente, en protagonistas de una bonita historia de solidaridad.


Los frutos no se hacen esperar, porque en el carisma fundacional se contempla el don de la reciprocidad. No hay unos, ricos, que dan y otros, pobres, que reciben. Todos, los de aquí y los de allá, dan de lo que tienen. Y, en muchos casos, más de lo que tienen, porque implican a los mayores en este ejercicio de donación. También reciben, y mucho. Porque el niño de Infancia Misionera recibe ante todo la oportunidad de salir de sí mismo e iniciar el recorrido de la fe, con sus educadores, catequistas y padres.

El itinerario se inicia el primer domingo de Adviento. Ellos tienen la oportunidad de descubrir cómo resuena la voz de Jesús, que cada domingo les dice al oído: “Sígueme”. Esta primera etapa culmina saliendo a las calles como “sembradores de estrellas”. A la vez, van preparando la “hucha del compartir”. Pasada la Navidad, se inicia la recta final, hasta la gran celebración del 22 de enero, cuando los pequeños presentan en la eucaristía las huchas repletas para los niños que más lo necesitan y, a cambio, reciben la mirada de complicidad de Jesús, que les anima a seguir subiendo por la escala del “Sígueme”, como muestra el cartel de la Jornada.

Por Anastasio Gil
Director de OMP en España

martes, 17 de enero de 2017

LOS NIÑOS, PROTAGONISTAS DE LA INFANCIA MISIONERA

Con motivo de la celebración de la jornada de la Infancia Misionera, las Delegaciones de  Misiones y Catequesis de la Diócesis de Zamora han organizado la proyección de una película y una convivencia para niños de 6 a 12 años, que tendrá lugar el sábado 21 de enero en los Cines Valderaduey y el Seminario San Atilano.

El domingo 22 de enero la Iglesia Católica celebra la jornada de la Infancia Misionera, una de las Obras Misionales Pontificias. El lema de este año es “Sígueme”. Como explican desde la Delegación Diocesana de Misiones de Zamora, “es importante suscitar en los niños el deseo de compartir con otros niños, mediante la oración y la ayuda económica, la alegría de ser misioneros de Jesús. Así, entre todos, ayudamos a las tareas educativas de los misioneros en cualquier parte del mundo”.
Con este objetivo, se han distribuido materiales educativos que se están distribuyendo por parroquias y colegios de la provincia. 


En cuanto a los actos programados a nivel diocesano, el sábado 21 está prevista una doble convocatoria dirigida especialmente para los niños entre 6 y 12 años, que estén estudiando Educación Primaria y en procesos de catequesis parroquial. Comenzará a las 11 horas con la proyección en los Cines Valderaduey de la película Zootrópolis (Byron Howard y Rich Moore, 2016).

Habrá un único pase, y el precio de la entrada es de 3 euros. Las entradas podrán adquirirse de lunes a viernes en la Delegación Diocesana de Misiones (Casa de la Iglesia-Seminario San Atilano) de 9,30 a 13,30 horas, y también en la misma taquilla del cine antes de la proyección.

A continuación, los participantes podrán acudir al Seminario San Atilano, donde habrá una convivencia en la que habrá diversos talleres, juegos y dinámicas, además de comer juntos (cada uno llevará su bocadillo). La actividad concluirá en torno a las 17 horas. Ya han confirmado su asistencia varias parroquias y colegios de la capital y de Benavente, Morales de Toro, San Cristóbal de Entreviñas, Toro y Villarrín de Campos.

¿SOFÁ O ZAPATOS? FRANCISCO NOS ANIMA A SEGUIR A JESÚS

En la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, el papa Francisco dirigió un discurso a los congregados para la vigilia de oración (30-7-2016). Sus palabras a los jóvenes –fácilmente aplicables a la realidad de los niños– pueden leerse como un estupendo enlace entre el pasado DOMUND y esta Jornada de Infancia Misionera.



“Sal de tu tierra”...

“Mientras rezábamos, me venía la imagen de los apóstoles el día de Pentecostés. Una escena que nos puede ayudar a comprender todo lo que Dios sueña hacer en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquel día, los discípulos estaban encerrados por miedo. Se sentían amenazados por un entorno que los perseguía, que los arrinconaba en una pequeña habitación, obligándolos a permanecer quietos y paralizados. El temor se había apoderado de ellos. En ese contexto, pasó algo espectacular, algo grandioso. Vino el Espíritu Santo y unas lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno, impulsándolos a una aventura que jamás habrían soñado. Así, las cosas cambian totalmente. [...]
Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa [que el miedo] y muchas veces difícil de identificar, y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá –como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos– que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente al ordenador. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad» es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar. [...]
No vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarlo cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella”.


… y “Sígueme”
“Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios, la alegría que deja en tu corazón cada gesto, cada actitud de misericordia. Ir por los caminos siguiendo la «locura» de nuestro Dios, que nos enseña a encontrarlo en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el refugiado y el emigrante, en el vecino que está solo. [...] En todos los ámbitos en los que nos encontremos, ese amor de Dios nos invita a llevar la Buena Nueva, haciendo de la propia vida una entrega a Él y a los demás. [...]
Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto.
El tiempo que hoy estamos viviendo no necesita jóvenes-sofá, sino jóvenes con zapatos; mejor aún, con los botines puestos. Este tiempo solo acepta jugadores titulares en la cancha, no hay espacio para suplentes. El mundo de hoy pide que seáis protagonistas de la historia, porque la vida es linda, siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella. [...]
Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o dejado de hacer. Al contrario: Él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo. [...]
Hoy Jesús, que es el camino, te llama a ti, a ti, a ti a dejar tu huella en la historia. Él, que es la vida, te invita a dejar una huella que llene de vida tu historia y la de tantos otros. Él, que es la verdad, te invita a abandonar los caminos del desencuentro, la división y el sinsentido. ¿Te animas? ¿Qué responden –lo quiero ver– tus manos y tus pies al Señor, que es camino, verdad y vida? ¿Estás dispuesto?”.


viernes, 13 de enero de 2017

¿QUÉ ES INFANCIA MISIONERA?

INFANCIA MISIONERA ES UNA OBRA DEL PAPA QUE PROMUEVE LA AYUDA RECÍPROCA ENTRE LOS NIÑOS DEL MUNDO





Infancia Misionera forma dentro de la Iglesia forma una red de solidaridad universal cuyos principales protagonistas son los niños.

¿Qué ofrece?
Infancia Misionera da a los niños un papel protagonista en el servicio misionero

Infancia Misionera es una Escuela de formación: Educa en la fe y solidaridad misionera, y enseña a los niños a seguir a Jesús y a ayudar a otros niños del mundo.

Infancia Misionera financia proyectos: Encauza las aportaciones de estos niños, que sostienen proyectos de ayuda a la Infancia en los Territorios de Misión.

Pionera en la defensa de la Infancia
Nació en 1843 en Francia, cuando monseñor Forbin Janson recurrió a los niños de su diócesis -en vez de a grandes benefactores- para ayudar a los niños necesitados en China. Desde entonces defiende la dignidad y la aportación de los niños a la sociedad y a la Iglesia.

Infancia Misionera se adelanta 80 años a la Declaración de los Derechos del Niño de Ginebra, y 100 años al nacimiento de UNICEF.


¿Quién lo organiza?
Obras Misionales Pontificias, institución de la Santa Sede encargada de fomentar y buscar medios materiales para la actividad misionera de la Iglesia, se compone de cuatro obras. La Obra Pontificia de Infancia Misionera es la responsable de la campaña de INFANCIA MISIONERA.


Miles de niños de todos los continentes participan en la Obra Pontificia de Infancia Misionera, cuyo lema es “Los niños ayudan a los niños”

OMP 
Infancia Misionera

jueves, 5 de enero de 2017

Queridos Reyes Magos...

¿Imaginas como sería una carta a los Reyes Magos de unos niños a los que ayuda Infancia Misionera?


Queridos Reyes Magos:
Somos Peter, Braleir y Jans. Os escribimos porque nos han dicho que vosotros queréis mucho a los niños y cumplís sus deseos, si se han portado bien. ¡Guaaaauuuu! Esto a nosotros nos parece maravilloso. No sabíamos que existíais, pero desde que sabemos que estáis ahí la vida nos ha dado un vuelco. Yo hasta sueño con vosotros. Nos han dicho que, de los tres, uno es de nuestro color de piel; pues a ese nos dirigimos porque seguro que nos entiende mejor. 
También nos han contado lo que otros niños piden: que si coches de carreras que andan solos, muñecas que lloran o ríen, juegos para meter en una máquina con pantalla, etc. Nosotros, queridos Reyes Magos, no es que no queramos  que nos traigáis alguna de esas cosas, al contrario, nos gustaría muchíiiiisimo, pero como nos han dicho también que todo, todo, no lo soléis traer y que, después, durante el año, os ponéis de acuerdo con los papás y les decís a ellos lo que les pueden regalar a sus hijos con motivo del cumpleaños, de las buenas notas, etc, os vamos a hacer la lista por orden de preferencia.
En primer lugar os pedimos AGUA. Rey Baltasar, tú cuando eras pequeños ¿tuviste que andar 8 kilómetros todas las mañanas para ir al pozo a por agua? Casi, casi, seguro que sí. No sabemos exactamente que es un rey, pero aquí, el hombre más importante del poblado tampoco tiene agua en su casa y su mamá va con las nuestras a buscar agua cada mañana. Sería fantástico si, por ser Navidad, nos regalaseis un pozo en medio del poblado. ¿Os podéis imaginar la alegría inmensa que sentiríamos, si al despertarnos el día 6 de enero por la mañana, hubiera una fuente de agua donde todos pudiésemos coger agua?
El segundo y el tercero van en un pack, os pedimos, queridos Reyes Magos, una ESCUELA y un MAESTRO. En la última guerrilla, hace ya 3 años, nos quemaron los pupitres, los libros, rompieron la pizarra y el maestro tuvo que huir. Rey Baltasar, ¿tú pudiste ir al colegio? Si fuiste, ya sabes lo importante que es, y si no pudiste ir como nos pasa a nosotros, ahora que eres mayor entiendes que nos encantaría tener una escuela y un maestro para aprender tantas cosas bonitas que se saben y están escritas en los libros.
Ufff, estamos dudando qué debe ser lo cuarto que os pidamos. Peter dice que le gustaría que le regalaseis un pantalón nuevo, es que él es un poco presumido y como solo tiene el que lleva puesto y se le ha quedado pequeño…Braleir propone que pidamos unos globos y unos caramelos. Cuando vienen los Misioneras a vernos y nos traen…¡¡menuda fiesta!!
yo casi me inclino a pediros lo que nos dijo el Padre en la misa y me llamó mucho la atención: Queridos Reyes Magos, os pido que en el corazón de todos los niños del mundo se encienda la Luz de la Navidad, es decir, el gozo y la alegría de saber que Dios es Amor, se ha hecho pequeño y está con nosotros.

Gracias por atender nuestra carta desde este rincón de África. Nos despedimos con mucho cariño: Peter, Braleir y Jans
Tomado de la revista Gesto
Enero 2017


Con tu ayuda a Infancia Misionera alguno de los sueños de estos niños quizá se cumplan www.infanciamisionera.es